Jigoro Kano  (1860 – 1938) fue el fundador del Judo, además de profesor de educación física, economista y miembro de la diplomacia japonesa.

De joven, Jigoro Kano tuvo la oportunidad de conocer diferentes estilos de Ju Jitsu, y decidió desarrollar un nuevo método a partir de, principalmente, las escuelas Tenjin Shin’yō-ryū y Kitō-ryū.

Kano deseaba crear no únicamente un nuevo sistema de defensa personal, sino también un método de educación física, apto para cualquier persona, de cualquier condición física y social. Con esta idea de innovación, crea su escuela, a la que llamó Kodokan (“Casa que enseña el camino”), comenzando así su histórica andadura con tan sólo 9 alumnos.

Kano pretendía divulgar no sólo un sistema de ataque y defensa, sino algo mucho más complejo: un camino para que los hombres hagan crecer sus valores a través de la práctica. Deseaba crear personas más humanas, más sociables y que aporten lo mejor de sí, en pro de una sociedad mejor. 

Bajo las dos máximas establecidas por Kano, “mínimo esfuerzo y máxima eficacia” y “amistad y prosperidad mútua”, el Judo se ha establecido como sistema de educación física en todas las escuelas de Japón y como deporte olímpico.

La perseverancia, la paciencia, la lucha interior, el conocimiento de uno mismo. Todos estos valores, junto con el respeto por el compañero de práctica, el respeto al profesor, la humildad o la sinceridad tanto en la vida diaria como en el dojo (sala de práctica), hacen que el Judo sea un excelente método educativo, ya desde la más tierna infancia.

 

Vídeo: “Enseñanza de Vida” (Jigoro Kano)